Pruebas en el embarazo

¿Por qué el hierro es tan importante durante el embarazo? Conoce todos sus beneficios

Durante el embarazo, es fundamental comprobar que no faltan determinados oligoelementos, como el yodo, el cobre y el hierro. Este último mineral es especialmente importante para la salud de las embarazadas. Te descubrimos por qué.

Funciones del hierro en el embarazo
Foto: Istock

En la sangre, hay glóbulos rojos que contienen hemoglobina. Y la hemoglobina contiene hierro, el cual transporta oxígeno a los diferentes órganos de todo el cuerpo. Durante el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta considerablemente, por lo que una embarazada necesita una mayor cantidad de hierro para que sus órganos hagan sus funciones de forma correcta.

El parto implica un sangrado bastante importante, por lo que se pierde una gran cantidad de hierro. Es justo en este momento cuando el riesgo de anemia aumenta en este momento, al igual que a lo largo de toda la gestación. Por tanto, es esencial tener un buen nivel de este oligoelemento antes del embarazo, durante, en el momento de dar a luz y después. Pero, ¿cuáles son sus funciones tan importantes?

Las principales funciones del hierro durante el embarazo

El hierro, un mineral, como hemos visto, importantísimo para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, independientemente de la etapa en la que nos encontremos. Entre otros aspectos, es esencial para que los glóbulos rojos puedan llevar el oxígeno que capturan de los pulmones a lo largo de todo el organismo.

Sin embargo, durante la gestación, el hierro es más necesario que nunca, proporcionando beneficios muy importantes no solo para la embarazada, sino también para su bebé en desarrollo.

En la mamá, por ejemplo, debemos tener en cuenta que el cuerpo trabaja de forma realmente intensa, y ciertos órganos, como los riñones o el útero, funcionan a plena potencia. Para permitir esta intensa actividad, necesaria e imprescindible para la evolución del embarazo, el volumen en sangre debe aumentar de forma significativa, lo que significa que el cuerpo necesita una mayor cantidad de hierro.

En el caso del bebé los beneficios son también bastante interesantes (e imprescindibles). Y es que el hierro es igualmente esencial para el feto, dado que es de muchísima utilidad para oxigenarlo a través de la placenta, con lo que se asegura un buen desarrollo del bebé. 

El riesgo de deficiencia de hierro durante el embarazo

En las mujeres, la falta de hierro es tremendamente común, debido a diferentes causas. Por ejemplo, la menstruación suele convertirse en uno de los factores más habituales, ya que, cada mes, induce una pérdida significativa de sangre (y, con ello, una disminución del nivel de hierro).

Por este motivo, si durante la gestación no se cumplen las necesidades y requerimientos de hierro (por ejemplo, porque ya se empezó el embarazo con un nivel disminuido), el organismo debe obtener sus suministros a partir de las reservas, que se encuentran principalmente en el hígado.

Suplementación de hierro en el embarazo
Foto: Istock

Esta falta de hierro puede originar la aparición de la anemia, que, según las estadísticas, tiende a observarse en el 15-20 por ciento de las embarazadas, lo que produce una gran fatiga y falta de aire, la cual se encuentra exacerbada por el esfuerzo. 

Pero su deficiencia no solo puede afectar a la futura mamá. En el bebé, por ejemplo, también puede provocar la aparición de un parto prematuro, o que el bebé tenga un tamaño más pequeño en el momento del nacimiento (hipotrofia).

Además, la anemia durante el embarazo se ve especialmente favorecida por el consumo de ciertos fármacos, infecciones del tracto urinario o embarazos múltiples (gemelos o trillizos). 

Debido a ello, a la hora de reducir el riesgo de deficiencia lo más común es que se lleve a cabo un análisis de sangre de forma rutinaria al principio del embarazo. ¿Su objetivo? Descubrir la cantidad de reservas de hierro de la futura mamá; es decir, su nivel. Y, con ello, prescribir la suplementación de hierro en caso de deficiencia, a través de tabletas o cápsulas, algo que suele ocurrir habitualmente a partir del quinto mes de embarazo.

Necesidades significativamente mayores de hierro durante el embarazo

En realidad, durante el primer trimestre de embarazo la necesidad de hierro no aumenta. Sin embargo, a partir del segundo trimestre, las necesidades de hierro aumentan de forma considerable hasta alcanzar los 30 mg por día, mientras que la capacidad de absorción intestinal aumenta.

Esto se debe a que se produce una respuesta fisiológica a la disminución de las diferentes reservas de la embarazada. Y se trata de una adaptación natural que permite al organismo hacer frente al aumento constante de las necesidades durante el segundo y tercer trimestre de embarazo. 

De esta manera, se estima que, durante los 9 meses que dura un embarazo, la futura mamá necesita alrededor de 1.000 mg de hierro: 800 mg para el bebé y aumentar el volumen de sangre de la madre, y los 200 mg restantes como reserva.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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