Cambios en el cuerpo

Así crece la barriga por trimestres en el embarazo

No hay dos casos iguales porque los condicionantes son variados y personales, pero se pueden trazar unas líneas generales sobre la evolución de la forma y el tamaño de la barriga que son comunes en todas las mujeres gestantes.

Una de las obsesiones de las mujeres embarazadas, a menudo porque lo es también de las personas de su entorno que antes de mirarle a la cara le miran a su tripa, es el tamaño y la forma de su barriga. Pero si estás esperando un peque y estás leyendo estas líneas, deja de compararte con otras mujeres gestantes porque cada caso es un mundo completamente distinto. 

Evidentemente, en líneas generales, la evolución de la barriga es más o menos similar en todas las embarazadas por una cuestión lógica: el aumento de tamaño del bebé. Pero no solo depende de este factor cómo es la barriga y cómo va cambiando en cada trimestre. Depende, por ejemplo, de la cantidad de líquido amniótico, del tamaño de la placenta, o de la posición del bebé, y también depende de la constitución física de cada mujer, porque se suele notar mucho más el embarazo en aquellas que son más bien delgadas y pequeñas que en las personas más grandes. 

Primer trimestre

El tamaño de la barriga es directamente proporcional al del útero, que va creciendo a medida que pasan las semanas y el feto también aumenta su tamaño. Durante el primer trimestre, con toda probabilidad, podrías disimular un embarazo por completo si lo deseas porque físicamente no se notará, y mucho menos vestida. 

En esos primeros tres meses, el útero permanece dentro de la pelvis, y solo notarás tú como la tripa va poco a poco redondeándose. Entonces, justo en esos días en los que enlaza el final del primer trimestre con el arranque del segundo, se produce el punto de inflexión a nivel físico de un embarazo. A partir de este momento debes estar preparada para que no te pille por sorpresa que alguien se percate de que dentro de esa tripita está creciendo un nuevo ser. 

Segundo trimestre

Durante todo el segundo trimestre la evolución de la barriga será constante. Es una época generalmente dulce para la mujer porque todavía se encuentra físicamente bien, sin apenas limitaciones en su día a día, y las molestias típicas del primer trimestre han desaparecido. La tripa va creciendo a un ritmo que puede variar dependiendo de cada embarazo, pero ya no dejará de acelerar esta tendencia hasta el final de la gestación. 

Primero crecerá a lo ancho y después hará ‘pop’, dicho vulgarmente. Llegará el día en el que acariciar la curva que va dibujando tu barriga se convierte en tu mejor pasatiempos, y aunque tú no te lo notes tanto, si hicieras una foto semanal de la evolución, verías como cada vez es más pronunciada dicha curvatura y el volumen de la barriga. 

Es hacia el final del sexto mes cuando la barriga ya supera la línea del ombligo y se puede decir por lo tanto que se da un aire a un balón. No dejes que cuando empiece a ser palpable el embarazo te vuelvan loca con el “es niña” o “es niño” en función de la forma de tu tripa porque como ya hemos aclarado al comienzo del texto depende de diversos factores. La ciencia no se ha pronunciado ni se pronunciará al respecto, así que como juego de azar puede ser un pasatiempos divertido, pero como método para pronosticar el sexo del bebé tiene lagunas importantes esta vía casera.

Tercer trimestre

Una vez el embarazo alcanza el tercer trimestre, la barriga dispara su tamaño por momentos porque es la etapa en la que más peso coge el feto y porque además cambia su posición, haciendo que parezca más voluminosa la tripa de lo que ya es de por sí. Esto se acentúa sobre todo al final del embarazo, cuando el útero se sitúa por debajo de las costillas después de provocar el desplazamiento de otros órganos.

Y justo en el tramo final del proceso, la barriga estará más baja, como caída, y en este caso sí es cierto que el momento del parto se aproxima porque el motivo de que así sea es que el bebé se ha encajado en los huesos de la pelvis, además de que el peso de este genera laxitud en la piel de la zona. 

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