Postres tradicionales

Natillas de la abuela: receta tradicional deliciosa

¿Existe algo más tradicional que las natillas? Posiblemente recuerdes cómo tu abuela o tu madre las elaboraban, envolviendo toda la cocina con ese aroma tan característico.

Ingredientes:

  • 575 ml de leche entera
  • 6 yemas de huevo
  • 1 vaina de vainilla
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de harina de maíz
  • Canela molida

Categoría

Postres

Ingrediente Principal

Leche

Paso a Paso:

  1. Vierte la leche en una cacerola. Divide la vaina de vainilla y raspa las semillas para obtenerlas. Añade a la cacerola tanto la vaina como las semillas, y cocina a fuego suave, removiendo de vez en cuando. Es fundamental que la leche no hierva, por lo que lo ideal es cocinar a fuego lento.
  2. Mientras tanto, separa con cuidado las yemas de huevo de las claras, y viértelas en un cuenco. Añade el azúcar y la harina de maíz. Remueve bien.
  3. Retira de la cacerola al fuego la vaina de vainilla y vierte la leche sobre la mezcla de yemas de huevo y azúcar. Es conveniente remover vigorosamente mientras lo haces.
  4. Baja el fuego y vierte las natillas en una cacerola limpia y seca, removiendo continuamente. Calienta durante unos minutos. Ten en cuenta que cuanto más tiempo la cocines más espera se volverá.
  5. Cuando hayan adquirido la textura y espesor deseados, solo tienes que servirlas en tazas o copas, y esperar a que se enfríe un poco.

Añadiendo un poco de canela molida por encima hará que las natillas adquieran un aroma y un sabor aún más maravilloso.

Maravillosas y tradicionales natillas...

Son muchos los postres, tradicionales y populares, que posiblemente recuerdes de tu infancia, cuando tu abuela o tu madre los preparaban en casa, ya fuera para una ocasión especial (como por ejemplo una fiesta popular), o porque simplemente les apetecía disfrutarlos en compañía de las personas que más querían.

Las natillas se convierten de hecho en una de esas recetas tradicionales tan características. Por este motivo también suelen ser habitualmente conocidas como natillas de la abuela, porque nos encontramos ante un postre exquisito y familiar, que ha conseguido pasar de generación en generación de manera prácticamente intacta.

De hecho, quizá recuerdes con nostalgia cómo el maravilloso aroma de la vainilla envolvía prácticamente toda la casa. Y quizá también recuerdes su sabor, en particular cuando espolvoreabas un poco de canela molida por encima.

Aunque es cierto que es posible preparar una amplia variedad de natillas, de distintos sabores y con diversas texturas, no hay duda que hay algo de especial en la receta tradicional, que solo requiere, como hemos visto, de unos pocos ingredientes: leche entera, yemas de huevo, azúcar, vainilla, canela molida y harina de maíz.

Algunos trucos útiles para preparar las mejores natillas de la abuela

Aunque cada cocinero/a tiene sus propios trucos, es cierto que existen algunos consejos sencillos que pueden ser de enorme ayuda a la hora de conseguir las mejores natillas de la abuela, en particular, a que el sabor y la textura sea el más exquisito.

Algunos expertos en cocina señalan que utilizar un huevo entero junto con las yemas proporciona un sabor muchísimo más rico, y una textura un poco más aterciopelada. Mientras que, si se agregan las claras el resultado es una consistencia más gelatinosa.

Por otro lado, el uso de la harina de maíz es siempre más que aconsejable, puesto que ayuda a prevenir que las natillas no se cuajen. Y también proporciona cierta estabilidad a la mezcla. 

El calor es también importante, en especial cuando se requiere del uso de yemas de huevo como espesante. Por este motivo, muchas recetas aconsejan elaborar las natillas al baño María, porque el calor tiende a ser más lento. No obstante, con la ayuda de la harina de maíz esto no es necesario. Solo se requiere una cacerola, fuego bajo y un poco de paciencia.

A partir de ahí, las posibilidades de elaboración son infinitas. Por ejemplo, hay quien prefiere añadir una ralladura de nuez moscada, cardamomo o incluso laurel, mientras que otros prefieren optar por la tradicional cáscara de limón o de naranja, que proporciona cierto aroma a cítricos que, en muchas ocasiones, suele combinar bastante bien.

En cualquier caso, como vemos, partiendo de la receta tradicional, y una vez conseguida la preparación perfecta, siempre hay tiempo de probar cosas nuevas. Un buen ejemplo son las natillas con chocolate, una opción excelente para compartir con los más peques de la casa.

Y, si finalmente lo deseas, ¿qué mejor que añadir una galleta María encima de cada natilla? El resultado es aún mejor.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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