Problemas en el embarazo

Placenta envejecida: ¿qué es y cómo afecta al embarazo?

A medida que el embarazo avanza la placenta envejece, aunque algunas lo hacen más rápido que otras, y cuando este proceso se acelera puede suponer un riesgo para el bebé.

A diferencia de lo que habitualmente se piensa, lo cierto es que una placenta envejecida no se corresponde necesariamente con la edad que tiene una mujer. Ocurre lo mismo con el envejecimiento natural de una persona: mira a todas las que conoces y notarás que envejecen a ritmos diferentes. Y casi seguro ocurre lo mismo con la placenta, algunas envejecen más rápidamente que otras.

La placenta es un órgano que se desarrolla durante el embarazo. Se encuentra unida a la pared del útero, generalmente en la parte superior o lateral, y se conecta al bebé a través del cordón umbilical. Lo cierto es que es de vital importancia, ya que la sangre de la madre pasa a través de la placenta, filtrando oxígeno, glucosa y otros nutrientes. Además, también filtra sustancias que podrían ser dañinas al bebé, a la vez que elimina el dióxido de carbono y los productos de desecho de la sangre del bebé.

Por otro lado, la placenta también produce una cantidad de hormonas necesarias durante el embarazo, como es el caso de la progesterona, los estrógenos y el lactógeno. Además, mantiene la sangre de la madre separada de la sangre del bebé con el fin de protegerlo contra las infecciones. Y su importancia es aún mayor hacia el final del embarazo, cuando transmite los anticuerpos necesarios para proteger al bebé tras el nacimiento.

No obstante, eso no impide que algunas sustancias nocivas sí puedan atraversarla y dañar al bebé. Es lo que sucede con el alcohol, la nicotina, otras drogas y también algunos medicamentos.

¿Qué es la placenta envejecida? ¿Qué significa?

La placenta es un órgano que, en realidad, presenta un ciclo de vida muy corto, de manera que una vez ha cumplido su función, el cuerpo tiende a desprenderse de él. La placenta se forma alrededor de las 12 semanas de embarazo, madura y se desarrolla. Pero a medida que se acerca el momento del parto, va perdiendo la gran capacidad de regeneración que anteriormente poseía, de manera que se va calcificando poco a poco.

Durante el último mes de embarazo, es perfectamente normal que la placenta envejezca. Y dado que no cumple su función una vez han transcurrido las 42 semanas de embarazo, es común que los partos se induzcan a partir de esta fecha.

Sin embargo, en algunas ocasiones la placenta tiende a envejecer antes de tiempo. Lo que significa que empieza a envejecer en mayor medida mucho tiempo antes de llegar al último mes de embarazo, lo que puede convertirse en un serio problema para la evolución normal de la gestación, puesto que puede no proveer al bebé de la suficiente cantidad de nutrientes, especialmente si esto ocurre antes de la semana 34 de embarazo.

Como manifiestan muchos especialistas, en realidad el envejecimiento prematuro de la placenta es una afección grave, que puede hacer que el bebé no obtenga los nutrientes que necesita para sobrevivir. A menudo, la placenta se calcifica, haciendo que algunas partes de ésta mueran y ya no sean útiles.

¿Cuáles son las causas del envejecimiento prematuro de la placenta?

Fumar durante el embarazo puede causar la calcificación de la placenta, y posteriormente, el envejecimiento prematuro de ésta. Esto significa que, en definitiva, la placenta comienza a envejecer más rápido a medida que comienzan a morir partes de ella.

Por otro lado, algunos estudios han demostrado que unas bacterias de pequeño tamaño, conocidas como nannobacterias, pueden también provocar la calcificación placentaria. Es el mismo tipo de bacteria que también puede provocar cálculos renales.

Por todo ello, a medida que se produce la calcificación placentaria, la placenta empezará a envejecer prematuramente, poniendo en riesgo tanto la salud de la madre como la del bebé. 

También existen otras causas relacionadas no tan directamente, como por ejemplo podría ser el caso de la diabetes o la existencia de una presión arterial elevada en la futura mamá.

¿Qué hacer en caso de tener una placenta envejecida?

En primer lugar debes mantener la calma. Según su grado de calcificación, los especialistas hablan de placentas de grado I, II o III. Por ejemplo, cuando la calcificación placentaria ha alcanzado grados II o III antes de la semana 34 de embarazo, sí es posible que salten las alarmas, dado que a partir de este momento es posible que no pueda proveer al bebé de la suficiente cantidad de nutrientes que continúa necesitando para seguir viviendo.

Por tanto, ante los primeros indicadores de existencia de una placenta envejecida el médico ordenará la realización de controles mucho más frecuentes. ¿El objetivo? Monitorizar el crecimiento del bebé, su nivel de oxigenación y sus latidos cardíacos.

Así, en caso de que la placenta ya no esté ejerciendo su función correctamente lo más probable es que se induzca el parto o se lleve a cabo una cesárea.

Pero si esto ocurre antes de la semana 34 de embarazo no debes asustarte: un bebé de este tiempo tiene muchas posibilidades de nacer sin muchas complicaciones, aunque es cierto que si pesa menos de 2,5 kilos deberá recibir cuidados neonatales intensivos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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