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Bote Botero: ¿cuáles son las reglas de este popular juego?

Esta alternativa al escondite es muy popular en Latinoamérica, donde se cambia la “casa” de este por un bote de aluminio que los escondidos deben patear para salvar a todo el grupo y ganar.

En alguna ocasión hemos tenido la oportunidad de hablar sobre los juegos tradicionales que todavía tienen su espacio, afortunadamente, en los recreos y también en algunas clases de educación física en los colegios.
Ahora más que nunca, ante las limitaciones de la COVID-19, se han recuperado este tipo de pasatiempos en los grupos burbuja que siguen divirtiendo a los niños como ya lo hacían antaño con generaciones como las de sus padres.
En su día hablamos del escondite, de rayuela, del pilla pilla o del pañuelo, entre otros, pero nos dejamos alguno más desconocido, como es el caso de ‘Bote botero’, un juego el que habrás participado muchas veces en tu infancia pero que posiblemente no te suene por su nombre.
Se trata de un juego muy popular en Latinoamérica que combina el ejercicio físico con la habilidad de forma similar a como lo hace el escondite, por ejemplo. Con este juego guarda bastantes similitudes, de hecho.

Mecánica del juego

No todas las reglas son iguales, eso sí, de ahí que sean distintos juegos. El arranque es el mismo, ya que de un grupo amplio de peques uno tiene que ligársela. Este tiene que depositar un bote de aluminio (o similar) en algún lugar fijo, que hará las veces de lo que en el escondiste se conoce como casa, el lugar en el que tiene que decir quien se la liga el nombre del compañero al que ha pillado escondido. Pues bien, en el ‘Bote botero’ esa casa es el bote de aluminio, el cual tiene que hacer sonar contra el suelo a la vez que pronuncia el nombre del niño al que ha localizado.
El bote no va con el niño que la liga, sino que se queda fijo en el mismo sitio durante todo el juego. De esta forma, está obligado a separarse de él si quiere encontrar a los demás jugadores y, en consecuencia, ganar la partida.
El problema es que al no proteger el bote, si uno de los escondidos corre y patea el bote antes de que pronuncien su nombre, salvará a todos sus compañeros. No hace falta en este caso gritar eso de “Por mí y por todos mis compañeros”, con la patada al bote ya se habrá acabado la partida.
Es, en definitiva, otra alternativa para pasarlo bien y al mismo tiempo potenciar el trabajo en equipo, la socialización, la solidaridad, la psicomotricidad, el ingenio y también la observación y la agudeza visual, además de promover el ejercicio físico, fundamental para cualquier ser humano.
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