Ser Padres

Cómo apoyar a la mujer en el parto: guía práctica

Aplicando el sentido común, siendo consciente de tus propias limitaciones pero también de lo importante que es tu mera presencia y, también, aprendiendo y mostrando interés antes de que llegue el momento.

Aunque hayas asistido al curso de preparación al parto en aquellas sesiones dedicadas a aspectos en los que la pareja de la gestante también pueda ayudar cuando se acerque el gran momento, no está de más tener a mano una guía rápida de consejos con los que refrescar la memoria. Esta suele nublarse con la emoción y los nervios propios de la inminente llegada de un acontecimiento tan trascendente como el nacimiento de un hijo.

Las clases del curso de preparación son para los dos

Quizá no todas, de ahí que las matronas que las suelen impartir indiquen cuándo es conveniente que acuda la pareja de la embarazada y cuándo no es tan importante. No solo es beneficioso acudir para apoyar a la mujer embarazada, es que lo es a título personal porque en ellas se recibe la mejor información posible para afrontar el parto y los meses posteriores con referencias fiables, algo que siempre son de ayuda.

Aporta calma y paciencia

Ya sabemos que no será fácil cuando llegue el momento, pero es lo que tu pareja necesita porque ella tiene suficiente con lo suyo, créenos. No sirve de nada que te bloquees por los nervios o que ella note exceso de nerviosismo en ti. Sin embargo, si sabe que está en buenas manos, le ayudará a estar únicamente centrada en lo importante, el parto.

Tareas propias del parto antes de llegar al hospital

Lo primero, encargarte de todo lo que tu pareja te pida durante esas horas previas a ir al hospital. Ponerle música relajante, acercarle el fitball, darle cariño, tener la bolsa ya cargada en el coche… Lo que sea que a ella le ayude. Al mismo tiempo, cronometrar de vez en cuando las contracciones para saber cómo progresa el parto. Y, después, mantener la calma para poder llegar al hospital sin aumentar, en la medida de lo posible, el nerviosismo. Una vez lleguéis, toma las riendas para hacer el registro de ingreso y facilita que tu pareja esté cómoda durante esa transición.

No te olvides de tus cosas

Tan importante es apoyar a tu pareja como tener cubiertas tus necesidades. Y en el hospital te harán falta, así que recuerda coger un cambio de ropa interior y camiseta, productos básicos de higiene y cualquier otra cosa que consideres necesaria.

Tareas propias ya en el hospital

Mantener la misma línea de lo hecho en casa es el objetivo. Acompañarla a pasear, estar cerca pero sin atosigar, proporcionarle calma, seguridad y cariño, aunque sea a distancia si ya no tiene muchas ganas de recibirlo físicamente, seguir cronometrando las contracciones, etcétera.

Cuando llega la fase final del parto

El personal médico habrá tomado el mando, por lo que presta atención a sus recomendaciones. Y, por supuesto, ten el oído y la vista puestos también en tu mujer por si necesita cualquier cosa que dependa de ti y no del personal médico. Conecta visualmente con ella porque es muy probable que te busque a menudo. Si lo hace, es que lo necesita. De todos modos, este es un momento donde es aconsejable ser consciente de las limitaciones de uno mismo; dicho de otro modo, tu papel pasa a ser de reparto -fundamental, igualmente-  y no secundario como hasta ese momento en el parto porque es el turno de los sanitarios.

Evita la rigidez durante todo el proceso

Aunque tengas un plan preconcebido porque lo has repasado muchas veces en las últimas semanas, hay que dejar espacio a la flexibilidad ya que la realidad no es un guion escrito con anterioridad que se estudia y se ejecuta. Pueden ocurrir circunstancias que lo cambien ligeramente y es importante saber reaccionar para ayudar a la gestante.

Asegúrate de que se cumpla aquello que desea

No es lo habitual, pero podría ser que no se tiene en cuenta el deseo de la mamá en algún momento del parto. En ese caso, tu papel es el de prolongación de su voz y sus demandas para que, por lo menos, sean escuchadas.

No te ofendas ante rechazos

Esto sí es más habitual que ocurra durante el parto. Incluso en varias ocasiones. Y es mejor estar preparado para ello porque lo último que se debe hacer en caso de que ocurra es darle más importancia de la que realmente tiene. La mujer está dolorida, nerviosa, se siente desnuda en lo que a intimidad se refiere y está deseando, generalmente, que se acabe para tener a su hijo en brazos. Puede que te dé un grito de más. No pasa nada. No se lo tengas en cuenta.
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